“Estoy impresionado con el fenómeno danzario en Guantánamo”, dijo tras compartir esta semana con estudiantes y profesionales locales de este arte, Rubén Rodríguez, primer bailarín, maestro, coreógrafo, figura emblemática de la danza contemporánea en Cuba.

Por: Yaimara Villaverde Marcé

Esta urbe además de buenos intérpretes cuenta con magníficos coreógrafos, un movimiento poderoso y alumnado extenso y de calidad, argumentó Rubén, invitado a temporada en la Villa del Guaso recién llegado del V Grand Prix Vladimir Malakhov, en Holguín, donde igual apreció el destaque de los bailarines guantanameros y el prestigio de estos en el gremio.

Durante sus cinco días en Guantánamo el mítico intérprete de Michelangelo (1979) -un clásico de la danza en la Isla-, impartió clases de estilo contemporáneo, composición e improvisación, a los alumnos de la Escuela Provincial de Danza y a profesionales en la sede de Danza Fragmentada, compañía que para festejar su aniversario 25 de fundada promovió estos intercambios, funciones y homenajes.

Realmente me voy muy contento y con la promesa de regresar, porque tengo muchos deseos de aportar y, dentro de las posibilidades, seguir apoyando a la danza y a la motivación por la creación coreográfica en Guantánamo, dijo a la ACN y a los bailarines y directivos culturales locales quien fue por muchos años (1977-1990) primer bailarín de Danza Nacional de Cuba.

Hoy, con algo más de seis décadas de vida y próximo a celebrar su medio siglo en el mundo artístico, Rubén Rodríguez asume con igual entrega su vocación pedagógica, para reciprocar -dice- a la educación artística en la Isla y contribuir a la defensa de la técnica cubana de la danza contemporánea.

En ese afán de compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones y retribuir lo bebido de grandes pedagogos, colabora actualmente como maestro de importantes compañías como el Ballet Lizt Alfonso, este año ofreció además talleres en varias provincias del país, y para 2019 tiene planeada un gira nacional en coordinación con el sistema de enseñanza artística.

Dentro de su programa esta semana en Guantánamo ofreció una función única donde, bajo el nombre de Canta ruiseñor, evocó a su icónico Michelangelo e hizo gala de apreciable condición física a prueba del tiempo, y de la calidad interpretativa que le mereció el calificativo de “el hombre de la danza moderna cubana”, de parte nada menos que de Fernando Alonso, Padre del ballet en la Isla.

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