La reconocida compañía Danza Fragmentada, de Guantámo, presenta varios estrenos y reposiciones de obras en el Teatro Guaso, que reflejan el mundo intrínseco de cada creador así como su estilo de baile, de gestos y movimiento corporal, relatados en el siguiente boletín.

Isla. En el lenguaje metafórico del cuerpo, el bailarín y coreógrafo Ladislao Navarro Tomasén siente una añoranza de su pasado, de su infancia, de los que se van, de los que se quedan, de los que vuelven, en esa mezcla de conocimientos, experiencias y fatigosas jornadas. La isla caribeña con sus entresijos: generaciones que constantemente migran en aspiraciones idílicas, los que vuelven para rencontrarse con su origen, los amigos, las usanzas que escurrieron de sus vidas por largo tiempo… Por eso la búsqueda de los Versos Sencillos de José Martí, canciones tradicionales como “Barquito de Papel”, “Retorna”, de Sindo Garay, y juegos infantiles tan extraños en esta nueva era tecnologica. Gestos, fragmentos danzarios, el cuerpo en movimiento de los bailarines de Danza Fragmentada se expresan en la danza teatro, estilo defendido por Navarro quien implanta su exclusiva técnica, afianzada desde la praxis, la sabiduría, la indagación del mundo del bailarín, sus pasos, los ritmos, sensaciones, poesía, el aire que respira… su entera comunión con Dios.

Entropía. Todo está bien y en un instante se convierte en un caos en la familia, en la relación de parejas, en el ser humano, resultado de los cambios violentos del mundo contemporáneo, es el discurso de la obra “Entropía, a través de una danza fuerte y dinámica, que no permite al espectador un minuto de respiro. La magnitud del desorden de un sistema, como expresa una de las definiciones del término entropía, su autor, el bailarín Felipe Adriano Catalá Balón, expone su estilo de baile preferido: movimientos fugaces y bruscos como reflejo de la ferocidad humana, el diario resucitar de Babel, apoyado en la música de Jorge Méndez y del grupo británico Apparatt. Durante nueve minutos Catalá, intérprete de su composición junto a Leticia Martínez Salazar, nos acercan a una realidad innegable de la contemporaneidad, causada por las incomprensiones, la violencia con que actúan las personas ante el caos.

Cardiopatía La voluntad del actor polaco Jacek Woszczerowicz, que lucha contra todo obstáculo durante su existencia, es la fuente inspiradora del bailarín Ismael Cabal Suárez. Jacek vivía obsesionado por representar un personaje, la enfermedad que lo aquejaba se lo impedía. Pero su voluntad era mayor, de esa suerte sucumbe… Esos latidos sobrehumanos del corazón mórbido son interpretadosen la pieza por el dúo de Cabal y Eriberto Hidalgo Matos, que transmiten la conexión de dos cuerpos con el ser venerado. El plano sonoro integra música y textos. Los bailarines respaldan su interpretación con las técnicas de la danza contemporánea y el teatro a la manera de Eugenio Barba quien acotó en su ensayo “El camino del rechazo”, la sentencia de Jacek: “¿Comprendes? no actúo para el público. Actúo para Dios. Por eso creo que sólo los enfermos del corazón deberían ser actores”.

El Puente de Aguilera (Re-estreno). Los hechos extraordinarios, se guardan en la memoria. El pueblo no olvida la ferocidad del torrente de agua que doblegó todo lo que halló a su paso. Una pieza del maestro Ladislao Navarro Tomasén que a sus veinte años de creada nos revive el canto: Aunque tu marcha sea fatigosa y el cansancio te duela, no claudiques, piensa en el río que tumbando diques, avanza libre en fuerza candorosa. En 30 minutos de espectáculo el autor rememora la inundación sucedida en Guantánamo en 1993, elaborando su discurso con los códigos de la danza contemporánea. A través de solos, dúos y variadas composiciones se recrean con la música de María Teresa Vera, Phillips Glass, la banda sonora de la película Pqwaqqatsi, Vanessa Mae y Sergio Vitier. Sobre el escenario un manto blanco simboliza el agua mansa, dulce, juguetona, turbulenta, estrepitosa…

Encuentro de abanicos. Es el principio de los bailarines Ismael Cabal Suárez y Felipe Adriano Catalá Balón que se forman en el mundo coreográfico de Danza Fragmentada. El legado del improntus del cuerpo, espacio fijo del colectivo que durante 25 años se ha convertido en un laboratorio de experimentación, punto de inicio de la pieza que recrea un juego de abanicos como medio de expresión.Durante diez minutos la música de Bonobo y Apocalypticasirven de apoyo para que las bailarinas exploren en la dinámica de formas, gestos, armonía, puntos axiales con los objetos usados como elementos que realzan la belleza del baile.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *