Uno de los encantos de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa además de sus espectaculares paisajes y caudalosos ríos, es su gente, de sangre aborigen, mezclada con los linajes de españoles y franceses que se asentaron en esa villa en diversos periodos de desarrollo y transculturación, los que dejaron un peculiar estilo de vida, costumbres y tradiciones y también en las actividades socio-económicas..

José Vidaillet Garón fue uno de esos emigrantes que se establecieron en la Ciudad Primada de Cuba que dejó su huella en la Primada de Cuba. Nacido en el año 1837 en los Altos de Garona, al sur de Francia. Arribó al puerto de Santiago de Cuba luego del estallido del volcán Monte Pelée, ubicado en Martinica. Según publicó Alejandro Hartmann Matos en su libro Franceses en Baracoa, José Vidaillet llegó aquí en 1860, atraído por el auge económico que proporcionaron sus paisanos en la primera mitad del siglo XIX.

Al principio invirtió asociado al comerciante Agustín Soler en una pequeña industria de aceite de coco en el poblado de Mata, a unos 20 kilómetros al este de la ciudad. Con Soler construye una instalación mayor de extracción de aceite del referido fruto en el barrio La Playa. Al año siguiente compra todas las acciones y se hace dueño absoluto. De inmediato logra exportar el producto refinado que adquiere prestigio en los diferentes mercados.

De acuerdo a Pelayo Yero Martínez, periodista e historiador de esta localidad, Vidaillet Garón llegó a ser en un período de 30 años propietario de varias empresas: la fábrica de chocolate Las Antillas, la de jabón La Marsellesa, la refinería de petróleo Siglo XIX, una fundición de hierro, un depósito de hielo, panaderías, aserríos de madera; además de construir viviendas y embarcaciones de distintos tipos.

En la economía agrícola poseyó varias haciendas con cientos de hectáreas, en las que cultivó coco, cacao, frutas, café y banano. Fue el más importante exportador de la Ciudad Primada de Cuba en la segunda mitad del siglo XIX. Fungió de asesor de firmas como la de los franceses Dumois, familia Tur, Marqués de Casa Mauri, Monroig, Monné y Coutín, entre otras.

En la ciudad de Baracoa estableció residencia en la casa que fuese ejecutada bajo su voluntad, dirección y presupuesto, en la calle Mercaderes nro. 56, actual calle José Martí nro. 112, entre Maraví y 10 de Octubre. Este inmueble fue terminado en el año 1868. Fue abuelo del recordado maestro de la enseñanza primaria, periodista y crítico, José Andrés Vidaillet Moll, conocido familiarmente por Pepé, así como del político representante del Partido Unión Radical, Darío Vidaillet Moll.

Durante una visita de negocios en La Habana resultó víctima de un secuestro y, en consecuencia, se exigía un rescate muy elevado, no aceptado por Don José Vidaillet Garón. Debido a las duras condiciones a las que fue sometido, su salud se vio afectada severamente y falleció el 30 de octubre de 1891 víctima de un infarto cardíaco.

Tomado de Radio Baracoa

 

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