
Llega Danza fragmentada una vez más al Festival, y como es costumbre, impresiona al espectador con su libertad expresiva y el genuino estilo contemporáneo que le caracteriza
Por: Naylen Vecino Pérez
En esta edición 24 de arte callejero la compañía guantanamera trae a la ciudad un fragmento del espectáculo Isla, estrenado el pasado año durante los festejos por el 25 aniversario de su fundación.
Al decir de su asesor teatral, Edilberto Juárez, la pieza Fragmento de Isla “representa tan solo ocho minutos de un gran espectáculo que aborda la historiografía cultural cubana desde sus orígenes, luego de un estudio antropológico”.
”Isla está plagada de simbolismos referentes a la cubanía y reflejos de la añoranza de su creador por el tiempo pasado y las generaciones que migraron”. El fragmento de ella que se presenta en el festival recoge una parte de este mensaje, y otros tantos decodificados según las interpretaciones a las cuales el espectador sea capaz de llegar”.
Lo cierto es que Danza Fragmentada destaca por la complicidad que logra en la escena entre el baile y el teatro, mezcla personificada en la fuerza y libertad expresiva que emerge de sus bailarines. Estos también se fragmentan en el escenario; una parte de su cuerpo se dedica a la danza, y otra a interactuar con ese espectador que sigue vehemente cada movimiento.
Eriberto Hidalgo Matos es uno de estos bailarines que transgrede el espacio y capta la atención de todos al salir a escena en frenesí. Nos comenta que incursiona con Fragmento de Isla en la danza contemporánea y también por vez primera participa en el evento.
“Mi paso por esta fiesta de danza callejera me ha dejado la experiencia de compartir con nuevos amigos la ética profesional con que se trabaja, tanto en las compañías contemporáneas de nuestro país como en las foráneas”.
Bajo la dirección del profesor y coreógrafo Ladislao Navarro, Eriberto y el resto de los bailarines han conseguido convertir a Danza Fragmentada, con su mezcla de estilo y técnicas, en una de las compañías cimeras de la danza en Guantánamo, y eslabón importante dentro del movimiento profesional de su región.
Tomado del periódico El Callejero


