
Mi pequeña María de los Ángeles, de 7 años, ayer llegó a casa con el rostro iluminado tras disfrutar, en el Teatro Guaso, del concierto de la octogenaria Orquesta Aragón, que realiza su Gira Nacional para celebrar su onomástico junto los admiradores del inconfundible sonido de flautas y violines de «La Charanga Eterna».
Con su alegría, mi hija quien asistió a la sala treatral con sus abuelos, me narró todo lo acontecido en el escenario, donde hizo su debut una pequeña de la Escuela Profesional de Música “Antonia Luisa Cabal”, invitada por el flautista de la Orquesta Charanga de Cuba, artista que cedió su instrumento a la estudiante guantanamera para que ejecutara un solo.

Son memorias registradas en el imaginario infantil, mi hija finalmente quedó dormida con un esbozo de satisfacción en su rostro, pues con su ingenuidad fue capaz de admirar la originalidad de la Aragón, que preserva el ritmo de boleros, sones, chachacha, creado por Rafael Lay, su director desde 1948 hasta los años ochenta.
Esta obra continuada por el hijo Rafelito Lay, después del deceso de su progenitor en los años ochenta del pasado siglo, se enriquece también por músicos de la talla de Richard Egües, los cantantes Pepe Olmo y Felo Bacallao, el violinista Dagoberto González, entre otros ilustres de la agrupación y los más nuevos músicos, conquistadores no sólo de los corazones de generaciones de adultos de Cuba y el extranjero, sino de los más tiernos retoños, que además bailaron en el Guaso con los más populares temas: «Sabrosona», «La engañadora», «Pare cochero» y otros.




