Foto: Eliardo Del Toro Brines

Atravesar, primero en camión y luego en carretas tiradas por bueyes, extensos campos de caña, cafetales  y montes de profundo silencio, fue la disposición de varios artistas y técnicos del grupo de teatro Ríos,  el Dramático,  Carpandilla y bailarines de Danza Libre para ofrecer su arte por primera vez a la población serrana del Realengo 18, en el municipio El Salvador, de la provincia más oriental de Cuba.

La bodega de La Comunal, el consultorio médico de Los Ñames, las salas de videos de LosTomates y de Soledad del Mango, así como un frondoso algarrobo, al pie del monumento del general mambí Agustín Pérez, en Tiguabos, se transformaron en los escenarios  donde presidentes de los consejos populares, promotores culturales y el pueblo de esas encumbradas laderas, fundamentalmente,  los niños, gozaron con la actuación de los payasos, el Mago MaxHenri, y actores del catálogo de primer nivel de las Artes Escénicas en el territorio.

En la escuela primaria «Ignacio Agramonte», de la comunidad El Lechero, la topa de Cruzando el Realengo también agasajó al grupo portador Lino de las Mercedes Älvarez, colectivo surgido en ese mismo sitio en 1934, donde se hallaba una escuelita rural, iniciativa de la maestra Chita  para entretener a los lugareños,  y a la vez evadió la atención de la guardia rural cuando se realizaban las reuniones durante las luchas campesinas.

 

Foto: Eliardo Del Toro Brines
Foto: Eliardo Del Toro Brines

La agrupación, orgullosa de llevar el nombre del indiscutible líder campesino Lino de las Mercedes, quien rubricó para siempre la consigna TIERRA O SANGRE, en su enfrentamiento con los gobiernos tiranos,  a sus 85 años de creado recibió ante sus coterráneos el galardón de La Selva Oscura, por parte de las Artes Escénicas,  y el Guamo,  de la filial provincial de la UNEAC.

Este grupo, integrado por la familia Baratute desde antaño, demuestra la vida de emprendedores hombres y mujeres de monte firme, tierras que fueron entregadas desde la época colonial a blancos pobres, mulatos y negros libres.

Foto: Eliardo Del Toro Brines

Durante las peripecias de esta cruzada al Realengo 18, entre las montañas la Doncella, el Mucaral, La Rusia, y la Laguna, además de respirar el aire puro y estar cerca del cielo, aprendí del bueyero Bidelbis Fernández LA O, el dueño de Bienparao y Vandolero: Viejo es el #camino y todos los días trae algo #nuevo

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