
Dibujar la bandera cubana con rosas y alambres de púas, fue al principio controversial para el artista de la plástica Michel Mirabal, quien comentó sobre su labor creadora en los salones de la Galería Antón Morales, espacio programado entre las disímiles presentaciones del 3er Festival Chocolate con Café, un efusivo suceso cultural en la ciudad Guantánamo hasta el día cinco de diciembre.
En la cita, asistida por figuras de la manifestación en el territorio como Ramón Moya y Ángel Laborde, el joven artista explicó que los alambrones y las rosas, como leitmotiv de su pictografía de gran formato, revelan los contextos en el país que le disgustan y los que lo alegran, una manera de llegar al espectador como previsión de los tiempos que vienen y vendrán.
Mirabal, nieto de la cantante haitiana Martha Jean-Claude, también se dedica a promover en su Finca Calunga, en La Habana, el trabajo comunitario con los más pequeños, brinda apoyo a los niños sin amparo filial, a quienes le enseñan ética y cívica, dijo el creador que le corre la rumba por las venas, ya que nació en un solar habanero, le encanta recibir amigos en su estudio, pescar y confeccionar el plato de salmón con Ron y chocolate.
Entre sus confesiones, Mirabal declaró haber pisado suelo guaseño a los 9 y 14 años, de manos de su abuela quien visitó una comunidad haitiana en la Punta de Maisí y luego en Caimanera, donde ofreció un recital, pero esta es su primera estancia en la Villa del Guaso donde estampa su pintura mural Identidad que ahora engalana la céntrica calle de Emilio Giro entre Calixto García y Los Maceo.
El cierre del encuentro estuvo a cargo del trovador Luis Barbería, ex integrante de la agrupación Habana Abierta, quien impresionó por la versatilidad de su voz, la fuerza y luz de sus letras interpretadas entre narraciones de sus vivencias cotidianas, momento en que el artista de la plástica guantanamero Carlos Rafael González le ofrece una de sus pinturas.




