Teatro Guaso - GuantánamoLa conferencia magistral del Teólogo Frei Beto, los sendos conciertos de Raúl Paz, la Diva del Buena Vista Social, Omara Portuondo- compartiendo el escenario con las guantanameras Lina Zamora y Paula Villalón-,  al igual que el de Waldo Mendoza, la graduación de los Doctores en Ciencias de esta provincia oriental son algunos de los hechos más importantes que han acaecido recientemente en el Teatro Guaso de la ciudad de Guantánamo, recinto con más de seis décadas de existencia.

Entonces pienso en esos sucesos de notabilidad en la vida cultural, política y social de los guantanameros que tienen lugar en esa sala teatral desde su fundación el 7 de febrero de 1957.

Vuelvo a pensar en la quimera de una jovencita de 15 años, llamada Luisa María Costa López quien Luisa Costamuy enferma de tifus, le pide a su padre, el español Antonio Costa Torres, que si edificaba un nuevo cine, le pusiera su nombre, quizás para perdurar en la memoria de la familia, o quizás era la premonición del nuevo negocio que emprendería su progenitor ¿Qué ángel esclareció a Luisa antes de su adiós eterno el 15 de julio de 1944? ¿En ese momento lastimero pudo ella percibir  el devenir del principal escenario de la tierra serpenteada por el río Guaso?

Esta petición con el tiempo se hizo realidad,  pues este comerciante, oriundo de Línea de Concepción de Cádiz, España, después de establecerse en Cuba,  llega primeramente hasta Palma Soriano, donde funda los cines Encanto y Heredia, y luego hasta la ciudad de Guantánamo  en la década de los cincuenta para erigir el cine-teatro Luisa en las calles Paseo entre Ahogados y Cuartel, un poco alejado del centro comercial de la ciudad.

Con su numerosa familia: su esposa Dulce María López  y sus hijos Manuel, Marcial- fallecido a temprana edad también-, Mario, Francisco (Pancho), José (Pepín) y Clara, Costa con la ayuda económica del español, Juan Portes Franco, quien le sede el terreno y parte del dinero de la nueva inversión, comienza a levantar en 1955 el edificio que hasta hoy muestra el diseño del arquitecto Malaquías Pérez: la fachada con líneas definidas, paredes de concreto, el techo de zinc, ventanas corridas, de hojas de aluminio, y la ancha puerta de entrada, al inicio una verja de hierro que corría hacia los lados, cambiada en la actualidad por marquetería de aluminio y cristal.

En los días del estreno con la proyección de la película norteamericana Kuruzu el periódico La Voz del Guaso anuncia:

“El señor Antonio Costa Torres, Empresario del Gran Teatro Luisa”, hace llegar por este medio un saludo lleno de agradecimiento y sinceridad a la gran sociedad guantanamera, por la gran acogida que le ha dispensado en su apertura. Prometiendo el Sr. Costa Torres a pesar de la comodidad y elegancia del moderno Teatro, continuar introduciendo a la vez exhibido en dicho Teatro, las mejores y últimas producciones.

Con pantalla Rayband y equipos de proyección cinemascope y technicolor, en el Luisa se exhibieron en ese momento de boom los largometrajes “Morena Clara”, en colores, protagonizada por Lola Flores y Fernándo F. Gómez, ” Locura de Amor”,  por Aurora Batista y Fernando Rey, “El Escudo Negro”, con Tony Curtis y Janet Lergh y “El Robo del Siglo”, con Tony Curtis y Julice Adams. Estos rollos fílmicos eran alquilados por el propietario a través de contratos con las compañías de cine existentes en La Habana como la Pelimex, Metro Goldwyn Mayer, Warner Bros, Universal Picture, Rang y Columbia Picture

Asimismo entre tandas de películas que ruborizaron los rostros de nuestros mayores, en su escenario se realizaban funciones con artistas locales e invitados como Celia Cruz, el Charro Negro y los Mariachis de Guantánamo, la compañía Enrique Arredondo, entre otros artistas reconocidos del momento, explicaba el ya desaparecido Pancho Costa en cada entrevista sobre el surgimiento de esta institución cultural.

Para los meses de abril el desarrollo del cine-teatro se detuvo por la lucha clandestina que se gestaba en la ciudad,  encabezado por los jóvenes del Movimiento 26-7,  y el II Frente Oriental en la Sierra Maestra, pues este recinto se encontraba muy cerca del cuartel de la tiranía, hoy Escuela Primaria Rodolfo Rosell. Los soldados cercaron los barrios aledaños al cuartel, irrumpían con prepotencia en el cine-teatro, y Costa era obligado a proyectarles películas sin cobrar la entrada. El nuevo cine-teatro quedó desértico pues nadie se atrevía a visitar su sala por el pánico.

Luego con el triunfo de la Revolución, en el año 1964 nacionalizan el cine-teatro Luisa sin indemnizar a Costa y a sus hijos le proponen otros empleos. Desde ese tiempo hasta los años 80, el edificio resistió las altas y bajas de hechos que acontecieron luego en la ciudad guaseña como el cambio de nombre de Luisa, a cine-teatro Guaso,  las proyecciones de películas rusas, búlgaras u de otro país del campo socialista, época en que la afluencia de público mermó considerablemente, y alguna que otra vez sobre su tabloncillo se realizaba un espectáculo hasta que cerró durante más de cinco años.

Cuando Guantánamo obtiene la sede del 26 de julio en 1985, una brigada de la Empresa de Reparaciones de Cines y Teatros de Santiago de Cuba acomete una gran inversión de restauración de este edificio, proyecto que realizó el arquitecto Eduardo Rosst que pertenecía al grupo ICAIC  de la Habana. De este modo cobraron vida otra vez las paredes de la sala teatral, y más adelante con la introducción  de nuevas tecnologías acogieron presentaciones de alto grado de complejidad con talentos de la provincia además de los conjuntos de espectáculos con artistas y directores de reconocimiento del país, financiados por el Sectorial de Cultura y el Ministerio de Cultura.

Con el tiempo el Teatro Guaso se convirtió en la principal sala de la ciudad. El desfile de relevantes figuras del arte comenzó nuevamente: Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba, Rosita Fornés, María de los Ángeles Santana y  Germán Pinelli, Teatro Estudio con la dirección de Raquel Revuelta, El Cabildo Teatral de Santiago de Cuba, Teatro Escambray, el Teatro Musical de la Habana, bajo la tutela de Nelson Dorr, Danza Nacional de Cuba, Celina González y el Grupo Síntesis, Pablo Milanés, Compay Segundo, la actriz Corina Mestre, el pianista Frank Fernández y otros que honran con su presencia esta institución cultural.

El Guaso atesora el programa de los festivales de Tríos Cantares de América, Boleros de Oro, encuentros de coros, galas homenajes a destacados músicos de la nación como los músicos y compositores Rafael Inciarte y Alberto Vera, también en momentos marcados por el Periodo Especial que afecto al país económica y socialmente aunque hicieron su debut las compañías insignias de nuestra provincia  Danza Libre (1991), el Cabildo Teatral de Guantánamo,  Danza Fragmentada (1993) y Ballet Folklórico Babul (1994), el Concurso “Mi Mundo de Fantasía” con los niños de la Academia de Danza Fragmentada, siendo uno de los espacios de preferencia para los niños al igual que las Canturías Infantiles, iniciativa de la Maestra Antonia Luisa Cabal, y la cantautora Lidis Lamorú, quien siempre agradece en sus recitales el recibimiento de la institución cuando iniciaba su carrera de solista.

Ahora representado por el Consejo Provincial de Artes Escénicas, el Teatro Guaso acogió hace 20 años atrás a la peña del grupo humorístico Komotu, una de las más seguidas por los guantanameros, un hecho escénico que trasciende y da paso a la temporada “Va reindo al Guaso” con la participación de los grupos más reconocidos del Centro Promotor del Humor, y el espectáculo Chocolate con Café que reunió al aclamado Dúo Buena Fe, Leyanis López, Leo Vera y a Waldo Mendoza, artífice de esta idea que pretende volver cada año en el mes de octubre y en diciembre acoge cada año, el Concurso de Música e Interpretación “Lili Martínez Griñán”, en homenaje al músico y compositor más notable de la localidad.

El teatro es copia y consecuencia  del pueblo…, así dijo nuestro Apóstol José Martí, los guantanameros con el tiempo aún poseen al Guaso y lo distinguen como el preferente escenario para esparcirse y representar lo cimero en el quehacer social y cultural de este terruño: graduaciones, asambleas solemnes, giras nacionales de artistas de primer nivel, una evidencia de la profecía de la jovencita que un día lo soñó.

Fuente: Liubis Balart / Revista Cultura y Vida