Desde mi primer viaje a Baracoa escuché hablar del tetí, diminuto pez cuyo cardumen plateado estalla en las costas de la Primada de Cuba. Los baracoanos me aludían, a veces con malicia, sobre la orgìa de la pesca bajo el reflejo de la luna menguante, que inspira el enigmático frenesí de su captura:
Al hablar de Baracoa, no se puede dejar de mencionar al teti. Un pececillo que es un raro misterio de este pueblo. Y además constituye el plato más apreciado de la región. Cuando se habla del teti, se habla un poco de magia de una poética única que lo acompaña. (más…)



